Estimados lectores, parece que estamos muy cerca del final del esta horrenda pandemia. Los infectados, en toda España, están en 45 por cada 100.000 habitantes y todo indica que tendremos una temporada turística muy buena este invierno.

Pero no todo es felicidad, por un lado nos llegan las buenas noticias, todas ellas muy bien fundadas, como la renovación de los ERTEs al 31 de enero de 2022, pero también nos llegan grandes nubarrones:

  • .subida del salario mínimo con efectos retroactivos al 01.09.21 y con la espada de Damocles en el cuello de otra subida más grande para el 01.01.22.
  • sube la electricidad a precios nunca vistos y cada día es un nuevo récord.
  • nos llegan noticias de los Presupuestos Generales del Estado con una tributación mínima del 15%  para las grandes empresas y nos preguntamos para qué sirve el Régimen Fiscal de Canarias, que por cierto no está, y además no tenemos noticias de cuando se va a renovar.

Todo esto nos hace pensar que la alegría que tenemos por el final de esta gran pandemia se va a convertir en un mar de lágrimas:

  • .subida de todos los costes
  • los touroperadores no van a permitir subidas del precio de venta del paquete vacacional

Y esto se va a convertir en más trabajo y al mismo tiempo menos beneficio y volvemos al principio de todo.

Los empresarios debemos luchar con nuestras armas:

  • exigir más productividad a nuestros trabajadores. Por supuesto, nosotros debemos diseñar modelos de trabajo para que esta productividad sea efectiva.
  • debemos eliminar cualquier gasto que sea superfluo por pequeño que sea.
  • debemos diseñar nuestros presupuesto de explotación con precisión de un cirujano.
  • debemos invertir, si podemos, en maquinaria para que los trabajos dependan cada vez menos de la parte humana.

Lógicamente no todas las empresas podrán hacerlo, bien por el sistema de trabajo o por falta de liquidez.

Y otro gran problema será que hacemos con los trabajadores que nos sobran si no podemos despedirlos hasta que no pasen 6 meses a partir de la última persona que estuvo en el ERTE.

Este es el gran dilema, la economía subirá, pero para las grandes empresas. A las pequeñas y medianas nos van a estrangular porque no nos van a subir los precios, pero sí subirán los costes.