Cada día tenemos más cerca la apertura de la campaña de la Renta 2021, relativa al ejercicio  2020  que comenzará el 7 de abril y se extenderá hasta el 30 de junio. 

Preparar la declaración de la Renta es, en cierto modo, como el entrenamiento de un deportista de cara a la competición. Todo el año hay que trabajar duro para llegar a cada cita en buena forma. En la declaración de la Renta sucede algo semejante, su confección puede ser rápida y sencilla. Sin embargo, en ella se plasma la obtención de rentas y un conjunto de circunstancias personales de un año entero, por ello en Fimax te ayudamos a  preparar la declaración de la Renta lo antes posible, y para facilitar aún más las cosas a continuación indicamos 4 pautas para tu declaración del IRPF.

I. El ciclo de preparación de la declaración de la Renta.

Una buena preparación de la declaración de la Renta comienza con una buena planificación fiscal. Es decir, ahora no solo es momento de realizar pequeños ajustes para optimizar la declaración de este año. También debemos pensar en los siguientes. Y, para ello, debe haber una buena coordinación entre asesores y clientes que posibilite que estos últimos puedan comprender las implicaciones fiscales de sus alternativas.

En ese sentido, es importante contar con una visión integral que aúne:

  • Todos los impuestos. De poco sirve pagar menos en el IRPF si, por ejemplo, ello va a implicar elevar otros pagos tributarios.
  • Un horizonte temporal de largo plazo. Hay que integrar los aspectos financieros en las decisiones fiscales. Muchas opciones implican adelantar o retrasar el pago de tributos y tienen, además, otras ventajas o inconvenientes que hay que tener en cuenta. En cualquier caso, deberemos comparar los flujos de caja en un mismo momento del tiempo.
  • Las repercusiones de estrategia empresarial.  Cada decisión puede abrir, cerrar, facilitar o dificultar otras que se tomen en lo sucesivo. De poco sirve ahorrarse un dinero en la declaración de la Renta si, por ejemplo, con ello condicionamos negativamente algún aspecto de inversión en nuestro negocio.

La declaración de la Renta no puede valorarse de forma aislada

Por lo tanto, antes de lanzarnos al nuevo ejercicio es importante que asesor y cliente compartan esa visión integral. Debe quedar claro qué necesita cada parte para que la relación fluya correctamente: qué busca el cliente y  qué puede aportar el asesor, cómo se van a organizar los flujos de información  y documentación entre ambas partes, etcétera.

II. Los datos claves para iniciar el año. 

Una buena planificación se sustenta sobre los datos. El cierre contable y fiscal, realizado recientemente, es una ocasión para analizar la evolución del negocio y sus repercusiones fiscales. En particular, nos fijaremos en aspectos como:

  • La evolución de los rendimientos (trabajo, capital mobiliario e inmobiliario, actividades económicas) durante este ejercicio especial. Aquí nos detendremos no solo en los ingresos, sino también en gastos necesarios como cotizaciones sociales, gastos deducibles de los autónomos, gastos de inmuebles, comisiones, etcétera.
  • Las perspectivas de evolución de cada uno de los factores que influyen en los rendimientos. Por ejemplo, muchos contribuyentes cuya principal renta procedía de un salario o actividad económica han recibido prestaciones de la Seguridad Social. Hay que hacer un esfuerzo por predecir qué puede pasar con la recuperación o no de las fuentes tradicionales de renta, cambios normativos en las prestaciones, etcétera.
  • La composición del patrimonio del cliente y su valoración (tanto presente como su evolución previsible). Analizaremos en qué medida pueden ser necesarias o convenientes alteraciones patrimoniales que puedan conducir a ganancias o pérdidas patrimoniales.

III. Decisiones fiscales de final del ejercicio. 

En los últimos días del ejercicio es posible tomar decisiones que alteren el resultado de la declaración del año siguiente como, por ejemplo:

  • Aportaciones a sistemas de previsión social.
  • Aportaciones a patrimonios protegidos de personas con discapacidad.
  • Suscripción de acciones o participaciones en empresas de nueva creación.
  • Inversiones de beneficios de contribuyentes que cumplan los requisitos de reducida dimensión.
  • Inversiones en Canarias.
  • Inversión en elementos nuevos del inmovilizado material o inversiones inmobiliarias afectas a actividades económicas.
  • Realización de donativos.
  • Actuaciones para la protección y difusión del Patrimonio Histórico Español y de las ciudades, conjuntos y bienes declarados Patrimonio Mundial.
  • Anticipar la realización de determinados gastos deducibles para la determinación del rendimiento de la actividad económica.
  • Alteraciones en el patrimonio como, por ejemplo, la venta de algún bien del contribuyente.

IV. El trabajo con las declaraciones ya presentadas. 

El fin de ejercicio es un momento propicio para valorar circunstancias que pueden motivar la presentación de autoliquidaciones complementarias o solicitudes de rectificación. Entre los factores que pueden motivar cambios en declaraciones de ejercicios anteriores encontramos, entre otros:

  • Publicación de  jurisprudencia o consultas vinculantes de la Dirección General de Tributos sobre casos semejantes al nuestro que indiquen que sería prudente declarar de otra manera.
  • Con las labores de cierre, puede que hayamos advertido algún error.
  • Ha sucedido algún hecho posterior a la declaración

Vemos, por lo tanto, que labores relacionadas con los impuestos, más que tener unas fechas de inicio y fin, son tareas que implican un esfuerzo continuo con el cliente. Los últimos días del ejercicio y los primeros del siguiente son un momento propicio para avanzar en la preparación de la declaración de la Renta.

V. Deducciones de la Comunidad Canaria. 

A la hora de presentar la Renta hay que tener en cuenta las deducciones autonómicas, entre otras cosas. Y los residentes canarios, podrán acogerse a las deducciones que ofrece la comunidad canaria, pues las deducciones autonómicas suponen un 5% de los beneficios fiscales.

Las deducciones que ofrece Canarias son: 

  • Deducciones por patrimonio histórico y donaciones.
  • Deducciones por gastos familiares.
  • Deducción por nacimiento o adopción de hijos.
  • Deducción por contribuyente con discapacidad y mayor de 65 años.
  • Deducción por gastos de guardería.
  • Deducción por familia numerosa.
  • Deducción por acogimiento de menores.
  • Deducción por para familias monoparentales.
  • Deducción por familiares dependientes con discapacidad.
  • Deducciones por vivienda habitual.
  • Deducción por Inversión en vivienda habitual.
  • Deducción por obras de rehabilitación energética de la vivienda habitual.
  • Deducción por obras de adecuación de la vivienda habitual por personas con discapacidad.
  • Deducción por alquiler de vivienda habitual.
  • Deducción por gastos de estudios en educación superior de descendientes fuera de la isla de residencia.
  • Deducción por gastos de estudios en educación infantil, primaria, enseñanza secundaria obligatoria, bachillerato y formación profesional de grado medio.
  • Deducción por contribuyentes desempleados.
  • Deducción por gasto de enfermedad.
  • Deducción por cantidades destinadas a la restauración, rehabilitación o reparación de bienes inmuebles declarados de interés cultural.
  • Deducción por traslado de residencia habitual a otra isla del archipiélago por motivos laborales.